sábado, 9 de mayo de 2015

CARTA DE MIGRANTE A SU MADRE



10 de mayo de 2015.

Querida Madre:
Desde estas tierras frías del norte, te mando un caluroso abrazo, calor que sale de lo más profundo de mi ser, para expresarte mi amor aunque sea a la distancia. Te pido perdón madre porque cuando estuve a tu lado, nunca fui capaz de decirte, lo mucho que te quiero, nunca sentí la necesidad de hacerlo porque siempre te tuve a mi lado, siempre estuviste con migo. Ahora las cosas han cambiado, ahora siento la urgente necesidad de decírtelo, quiero que sepas que siempre te quise, que te quiero y que siempre te querré.
Desde aquí, desde esta tierra lejana, tierra a la que con tantos sueños e ilusiones llegue un día, cuando con mucho dolor te deje con la esperanza de trabajar y darte un futuro mejor, del que tenías cuando estaba a tu lado.
Desde aquí madre, te cuento que las cosas no son, ni han sido como me habían dicho. Desde que llegue solo he encontrado soledad y tristeza, les extraño a ustedes, extraño mi país así con todas las dificultades.  Algunos días encuentro trabajo, pero es solo trabajo duro, el trabajo que la gente de aquí no quiere hacer, es trabajo pesado, la limpieza de las casas, edificios, trabajo en fábricas. En el caso de los hombres trabajan bajo las inclemencias del sol, de la lluvia y del frio.  Un trabajo mal pagado porque la mano de obra del migrante no vale.  
Ahora ya tengo algunos amigos, todos ellos en las mismas condiciones que yo, con su familia lejos, con sus sueños truncados, con mucho dolor y sufrimiento. Aquí somos vistos como personas de segunda categoría. Nos alienta la esperanza que allí la situación de violencia y las condiciones de trabajo mejoren para poder regresar y seguir luchando juntos por la vida. Por otra parte, aquí también necesitamos que el gobierno cumpla las promesas que hace de dar mejor acogida y mejor trato al migrante y no se recuerden de nosotros solamente en tiempos electorales, cuando necesitan el voto de los que no quieren.
Estoy orando por ti madre y le pido a Dios que me dé la oportunidad de volver y poderte decir todas estas cosas que no te dije y que ahora se ahogan en mi pecho. Que te proteja de todos los peligros por la inseguridad que ahora se vive, y que te de un trabajito para que puedas sobrevivir, en el caso que no pueda enviarte la remesa.
También, pido tus oraciones para que me vaya bien, que Dios me proteja en esta tierra extranjera donde todo es, o parece bonito, pero todo esto es vanidad, extraño la familia, la colonia, la iglesia, el bullicio de la gente, de los vendedores, de los microbuseros. Extraño las pupusas, los frijoles, las tortillas y muchas otras cosas.
Sé, que cuento con tu bendición pero este Día de la Madre quiero ser yo quien te bendiga y lo hago de la misma manera que tú lo haces conmigo. Que la bendición de Dios el Padre, el Hijo y Espíritu Santo este contigo ahora y siempre, por los siglos de los siglos, amen.

La Migrante
Tu hija.

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