10 de mayo de 2015.
Querida Madre:
Desde estas tierras frías del norte, te mando un caluroso
abrazo, calor que sale de lo más profundo de mi ser, para expresarte mi amor
aunque sea a la distancia. Te pido perdón madre porque cuando estuve a tu lado,
nunca fui capaz de decirte, lo mucho que te quiero, nunca sentí la necesidad de
hacerlo porque siempre te tuve a mi lado, siempre estuviste con migo. Ahora las
cosas han cambiado, ahora siento la urgente necesidad de decírtelo, quiero que
sepas que siempre te quise, que te quiero y que siempre te querré.
Desde aquí, desde esta tierra lejana, tierra a la que con
tantos sueños e ilusiones llegue un día, cuando con mucho dolor te deje con la
esperanza de trabajar y darte un futuro mejor, del que tenías cuando estaba a
tu lado.
Desde aquí madre, te cuento que las cosas no son, ni han
sido como me habían dicho. Desde que llegue solo he encontrado soledad y
tristeza, les extraño a ustedes, extraño mi país así con todas las
dificultades. Algunos días encuentro
trabajo, pero es solo trabajo duro, el trabajo que la gente de aquí no quiere
hacer, es trabajo pesado, la limpieza de las casas, edificios, trabajo en
fábricas. En el caso de los hombres trabajan bajo las inclemencias del sol, de
la lluvia y del frio. Un trabajo mal
pagado porque la mano de obra del migrante no vale.
Ahora ya tengo algunos amigos, todos ellos en las mismas condiciones
que yo, con su familia lejos, con sus sueños truncados, con mucho dolor y
sufrimiento. Aquí somos vistos como personas de segunda categoría. Nos alienta
la esperanza que allí la situación de violencia y las condiciones de trabajo
mejoren para poder regresar y seguir luchando juntos por la vida. Por otra
parte, aquí también necesitamos que el gobierno cumpla las promesas que hace de
dar mejor acogida y mejor trato al migrante y no se recuerden de nosotros
solamente en tiempos electorales, cuando necesitan el voto de los que no
quieren.
Estoy orando por ti madre y le pido a Dios que me dé la oportunidad
de volver y poderte decir todas estas cosas que no te dije y que ahora se
ahogan en mi pecho. Que te proteja de todos los peligros por la inseguridad que
ahora se vive, y que te de un trabajito para que puedas sobrevivir, en el caso
que no pueda enviarte la remesa.
También, pido tus oraciones para que me vaya bien, que Dios
me proteja en esta tierra extranjera donde todo es, o parece bonito, pero todo
esto es vanidad, extraño la familia, la colonia, la iglesia, el bullicio de la
gente, de los vendedores, de los microbuseros. Extraño las pupusas, los
frijoles, las tortillas y muchas otras cosas.
Sé, que cuento con tu bendición pero este Día de la Madre quiero
ser yo quien te bendiga y lo hago de la misma manera que tú lo haces conmigo.
Que la bendición de Dios el Padre, el Hijo y Espíritu Santo este contigo ahora y
siempre, por los siglos de los siglos, amen.
La Migrante
Tu hija.
No hay comentarios:
Publicar un comentario