“Unámonos para construir la paz”
Nosotros, La Iniciativa Pastoral por la Vida y la Paz (IPAZ) encuentro
histórico e inédito de unidad, que acoge y aglutina a las distintas Iglesias
Cristianas de nuestro amado El Salvador en su más variada expresión.
Comprometidos a la luz del evangelio de vida y esperanza de nuestro Señor
Jesucristo, conmovidos por el dolor que sufre nuestra gente. Nos solidarizamos
con nuestro pueblo el cual sufre del flagelo del crimen en sus múltiples
expresiones, cuya sangre está siendo derramada
entre sus mismos hermanos, la cual está ya en niveles incontrolables, que
representa en si una grave afrenta a Dios, Padre de todos y todas.
Hay causales impregnados y que pasan desapercibidos en nuestra sociedad,
que son la raíz podrida del problema de violencia estructural que
sufre nuestra nación: La extrema
pobreza, El enorme nivel de desempleo, el alto costo de la vida, la falta de
equidad y oportunidades, el ocio y vicio en nuestros jóvenes, la corrupción que
impera desde el mismo seno de las familias, que a nivel de nación en lo macro
refleja lo que realmente vivimos al interior de nuestros hogares.
Como pueblo nos hemos vuelto duros e indiferentes, insensibles ante esta
realidad que como un cáncer maligno está carcomiendo la base estructural de
nuestra sociedad. Cuando la familia pierde su razón de ser y su capacidad
de proteger a los suyos, surgen estas masivas migraciones de aquellos miembros
más vulnerables, los más pequeñitos, los que no tienen voz; que huyen buscando
alcanzar sus sueños porque el terruño que los vio nacer, fue incapaz de
ofrecerles una alternativa viable a sus anhelos; Y hoy estamos experimentando
la tragedia humanitaria que viven muchos de nuestros niños y niñas en las fronteras de
los EEUU; cuyo único pecado fue escuchar los cantos de sirenas que les
ofrecieron, para lograr alcanzar ese mejor futuro, ese sueño que su propio país
les ha negado, y ya estando ahí lobos rapaces se lucraron de su debilidad.
Esta creciente y masiva emigración de nuestra niñez es una primera gran
señal de alerta, “Tenemos que hacer las cosas de una manera diferente antes que
sea demasiado tarde”.
Dios dice: “El que quiere amar la vida y ver días buenos,… Apártese del
mal, y haga el bien; Busque la paz y sígala” (1 Pe 3:10). En
nuestro exterior nos jactamos en ser un pueblo Cristiano y altamente religioso,
pero al interior, nuestro corazón está muy alejado de Dios, hemos sido
tolerantes de la opresión y la injusticia, por eso nos cuesta ver un futuro con
días buenos.
Partiendo de esta realidad hacemos un llamado a todos los sectores vivos
de la vida nacional para abordar urgentemente y sin demoras, un dialogo amplio
y sincero que nos conduzca a resolver los tres principales problemas
que nos agobian: La falta de seguridad, la falta de empleo y la falta de
oportunidades iguales para todos.
Tomando en consideración lo expuesto “No siendo competentes por nosotros
mismos para pensar algo, sino dependiendo de Dios” (2 Co 3:5) encarecidamente
les exhortamos:
A los tres poderes del Estado. Que la falta de un acuerdo nacional de
pacificación y de una respuesta articulada del ejecutivo, legislativo y
judicial a la problemática de violencia estructural que vivimos se traduce en
la suma de más muertes diarias. La Violencia y la Inseguridad
Constituyen, la mayor y acuciante preocupación de la gran mayoría de nuestra
población. En IPAZ consideramos que en razón de esta realidad de temor
y zozobra, esta problemática debe asumirse como la prioridad número uno
del Estado Salvadoreño. No pueden los poderes del Estado, a este nivel,
distraerse en tres diferentes agendas, que no respondan a esta apremiante
situación que vivimos todos y todas. Nuestro llamado es a realizar una acción
conjunta del Estado frente a esta gran preocupación nacional.
Al Gobierno. Como IPAZ queremos
manifestar que nuestra labor por construir paz, está más allá de una simple
colaboración con ustedes como gobierno. Es nuestra tarea y gran comisión
como cristianos que somos, en seguir luchando contra aquello que causa la
muerte y la miseria; Pero ustedes son responsables en mantener la seguridad y
el clima de paz en el país. No obstante, con el mejor afán de servir y dar
nuestra contribución al País para construir juntos un camino de
paz, les hemos entregado una propuesta de dialogo para la
pacificación, cuya respuesta seguimos esperando.
A las Pandillas les decimos: los muertos son sus
mismos hermanos y hermanas. Ustedes son hijos de Dios, no se dejen
dominar y vencer por los designios del maligno. La extorsión está minando
las posibilidades del país para salir de la pobreza. Nuestro Padre Dios
dice, que quitar al pobre su sustento es igual que derramar su sangre. Eclo.
34, 20-22. Les hacemos un llamado a no caer en la trampa de los enemigos de la
paz. Ustedes han mostrado que tienen consciencia del gran daño que le han
causado a la sociedad, pero también han pedido perdón y han empeñado su palabra
públicamente de que están dispuestos a ser parte de la solución. Les animamos a
mantenerse en el acuerdo de pacificación que se comprometieron, a pesar de
las circunstancias.
A los empresarios que apuesten por su país y su
desarrollo, no pueden seguir actuando con egoísmo y escondiéndose detrás de
excusas ideológicas u dogmas para no hacer el bien. Sean buenos
mayordomos de los bienes que Dios les ha confiado, su papel es generar riqueza
para la nación y para ustedes mismos. Ustedes son constructores de
bienestar, pero háganlo para todos y todas; al no hacerlo son responsables ante
Dios, de aniquilar los sueños y anhelos de miles que no tienen otra posibilidad
de superación sin su liderazgo.
A los partidos políticos, Decirles que las próximas elecciones,
no pueden ser más importantes que el esfuerzo por lograr entendimientos para la
pacificación del país. Es la hora de los sacrificios de los mejores hijos
e hijas de nuestro sufrido país. No caigan en la tentación puramente
electoral, que no lleva más que a la corrupción, la compra de voluntades y la
perversión empobrecedora de la conciencia ciudadana. No caigan en la tentación
puramente electoral, den propuestas libres de demagogia, que hagan recuperar la
confianza pérdida de la población en sus instituciones políticas, y sobre todo
en las personas los integran. Den un ejemplo de concordia y austeridad acorde a
nuestra realidad. Tienen que decidir sacrificialmente entre:¿Ganar la próxima
elección, o Perder al País entero ante la violencia?
A la Policía Nacional Civil: Como iglesias valoramos y
reconocemos el valiente y honroso trabajo del cuerpo policial; sumado aún más
cuando se desempeña con profesionalismo, apegado al irrestricto respeto de los
derechos humanos. La PNC es uno de los frutos hermosos de los Acuerdos de Paz.
Como País tenemos el reto entre todos de construir la paz, detener la violencia
inhumana por la que actualmente atravesamos. Les Invitamos a ser protagonista
en la construcción de la tan anhelada paz. Ustedes también deben ser
interlocutores válidos en el dialogo por la paz. Las Iglesias oramos para que
un espíritu noble y de paz sustente el alma de cada hombre y mujer integrante
de nuestra institución policial, para que sus mentes y corazones les lleven a
actuar siempre en pro de la paz, de la defensa de la vida, que Dios en su
infinita gracia ha regalado a todas las personas por igual.
Finalmente a todas las iglesias:
Este mensaje proviene de Dios para nuestra pronta reconciliación, porque
a las iglesias en sí, siendo sus legítimos embajadores, nos ha encargado el
ministerio de llevar a todas las personas de buena voluntad su amorosa palabra
de reconciliación (2 Co 5:18). Las iglesias no puede seguir siendo pueblo de
Dios encerrado. Las calles se han vuelto violentas porque las
iglesias han dejado las calles. Jesús no estaba en los templos, sino que
andaba en ciudades, pueblos y aldeas. Jesús lanzó el anuncio de las
buenas nuevas del Reino de Dios desde los excluidos: los pobres, los esclavos,
las mujeres, los niños, los leprosos, las prostitutas, los ladrones, los
publicanos y los gentiles. Se debe recuperar la radicalidad del compromiso
evangelizador, aún a costa de la vida misma.
No obstante, nuestra palabra es un llamado para toda la nación. No
es tiempo de buscar culpables, es tiempo para unirnos y recorrer el camino de
la paz, teniendo como estandarte, el amor de Cristo y la verdad que nos hace
libres.
Es la hora del DIÁLOGO y EL ENTENDIMIENTO sincero y no de actuación
mezquina y miope, esta tierra es de todos y todas, es nuestro deber embellecerla
y prosperarla para las futuras generaciones que vienen arribando y van
creciendo.
Dios bendiga a Cuscatlán “Tierra de cosas maravillosas”.
Porque un nuevo El Salvador es posible desde Jesús de Nazaret.
San Salvador, 31 de julio de 2014.
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